30 oct 2010

Bueno, suele pasar...

Se dirigía como de costumbre a tomar el camión para llegar a la escuela, como de costumbre, pasaba por la tienda de su amiga Carmen y daba los buenos días a su mamá por que Carmen nunca estaba tan temprano. Al llegar el camión comenzaba una lucha por lograr entrar pues siempre (a esas horas de la mañana) iba hasta el tope. Después de ganar un espacio, observaba a las personas para confirmar que sí era la ruta correcta la que había tomado. Nunca faltaba la señora con el bebé que siempre lloraba, las risas de los niños de secundaria, las miradas acosadoras de los señores del fondo… y el chico que la hacía darse cuenta de que esa era la ruta correcta. Generalmente él iba sentado en el último asiento antes de llegar a la salida, leyendo apuntes de un cuaderno extraño o a veces sólo mirando por la ventanilla.
Nunca se dio cuenta de cómo pasó… algunas veces al tomar el camión se percataba de la ausencia de él y prefería bajar para esperar otro, -“tal vez el siguiente venga con menos personas”, “todavía es muy temprano y no quiero llegar tan rápido a la escuela”- se decía a si misma aún sabiendo que esas no eran las razones por las que decidía esperar el siguiente camión.
Generalmente (a pesar de las miradas acosadoras de los señores de atrás) trataba de recorrerse lo más posible al fondo del camión, y cuando estaba por llegar al último asiento antes de la salida, se detenía y dejaba que las demás personas pasaran… prefería mirarlo de reojo pues tenía miedo de no saber cómo reaccionar en caso de que él volteara, los nervios que sentía por estar a unos cuantos pasos de él eran más que suficientes para la reserva de un mes de enamoramiento. Nunca supo su nombre, en realidad nunca supo nada de él, sólo estaba segura de que un día sin mirarlo no era día.
Después de un par de meses, se dirigía como de costumbre a tomar el camión para llegar a la escuela, como de costumbre, dio los buenos días a la mamá de Carmen y siguió su camino imaginando que esta vez sí podría mirarlo a los ojos y comenzar una interesante charla con cualquier pregunta sin importancia.

 



Al subir al camión observó a la señora del bebé, escuchó las risas de los niños de secundaria, sintió las miradas acosadoras de los de atrás, pero él no estaba. Entonces, como otras veces (pero ahora con diferente excusa: -“tal vez se le hizo tarde”) decidió bajar para esperarlo. Al subir al siguiente camión se dio cuenta de que tampoco estaba, y aún sabiendo que llegaría tarde a orgánica no le importó bajar a esperar el siguiente. Esperó dos rutas más y finalmente resignada decidió no bajar del siguiente camión pues después de orgánica seguía fisicoquímica y faltar a esa clase era casi un pecado mortal.
Al día siguiente sucedió lo mismo, pero esta vez no le importó fisicoquímica, ni orgánica o básica II, ese día no fue día, ni el siguiente, ni los que siguieron después del siguiente.

2 comentarios:

Óreon dijo...

Si, suele pasar

Me gusta :3

Se me antojó dibujarlo... No sé cuando... Pero lo tendré en cuenta :3 bueno, si no te molesta

aleiram dijo...

ohh se parece a la cancion de jueves de la oreja ñ_ñ ... muy bonito!